Mi compi de trabajo y yo somos polos opuestos.

Más o menos tenemos la misma edad, pero tenemos vidas completamente diferentes.

Este verano, ella se ha ido un mes entero de vacaciones a trabajar con una ONG en las Islas Galápagos.
Tras esta experiencia ha decidido que la vida que tiene aquí es “una mierda” y se va a tomar una año sabático o dos para recorrer el mundo, conocer sitios y gente nueva. Evidentemente no tiene cargas familiares ni una hipoteca que pagar.

Ante mi pregunta: ¿de que vas a vivir?
Ella con toda la naturalidad el mundo contesta: Ya veremos, siempre surge algún trabajillo, y gente maja que te ayuda hay en todas partes. La aventura es así.

En dos meses se va...

Yo soy todo lo contrario, necesito tener todo súper atado y antes de tomar una decisión la medito, analizando todos los pros y contras, y quizás por cobardía, miedo a lo desconocido o simplemente por timidez he dejado de hacer un montón de cosas, pero no me arrepiento.

A priori su libertad puede parecer envidiable, pero yo, al pensar sobre todo esto me doy cuenta que tengo exactamente lo que quiero, y lo que he querido siempre, y que aunque me queje, me siento tremendamente afortunada.

Uff, que trascendental me he puesto...

Mucha suerte compi.