Mi hija tiene 5 años y no sabe nadar.
Este verano, en la piscina, todos sus amiguitos sabían nadar, tirarse de cabeza, jugar en el agua... y mi hija, no podía participar en los juegos, y a mi se me partía el alma.

El sentido de culpabilidad me abruma, ya que todos los años, con la llegada de septiembre y del nuevo curso, busco cursos y piscinas para mandarla a natación.
Todos son a las 6 o 7 de la tarde, y a mi me resulta totalmente imposible llevarla (salgo de trabajar sobre las 7 y con los atascos tardo casi una hora en llegar a casa), y es una tarea que no puedo encomendar a la canguro, ya que implica coger un autobús con las dos niñas hasta la piscina, y de vuelta ya tarde, otra vez al autobús, con las cabezas mojadas, cansadas, después de un largo día de cole.
Intente enseñarla a nadar, pero cogió miedo y no quería ni acercarse al agua...

Este año, nuevamente a la búsqueda de cursos y piscinas, he encontrado uno los sábados por la mañana. ¡De este año no pasa!
El lunes, después de estar casi los primeros en la pisci para coger plaza(una privada, en las publicas es misión imposible) , ya no quedaban y nos apuntaron en la lista de espera (por lo menos éramos los primeros).

Hoy nos han llamado, ¡¡Tenemos plaza!! y yo ya se donde voy a ir todos los sábados del año ;)